¿Cómo eres, eh? Siempre
desaparecido, ausente, invisible. Siempre una pregunta sin respuesta. Siempre
necesario pero jamás disponible. Pero sobre todo - más que nunca - indispensable.
Si
allí te encuentras leyendo estas líneas, preguntándote si será cierto. Riéndote
de ti mismo por siquiera dudarlo. Sonriendo mientras te repites a ti mismo “no
puedo ser yo”.
Recuerda que después de todo allí estás, leyéndome. Buscándote.
Debes saber que sí, claro que lo eres. Eres tú. Siempre los has sido y siempre lo serás. Pues así
es como eres.
Te has encontrado.
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