miércoles, 12 de octubre de 2011

Reunión familiar

Qué cansada estoy, pero valió la pena. Me tomó la mañana entera limpiar a fondo la casa y ordenar todo en su lugar. Hoy era el día perfecto para hacerlo, mis angelitos llegan tarde del colegio – bendita excursión al museo de ciencias – y puedo disponer de unas horas más para empezar a cocinar con esta maravillosa carne. Les va a encantar.

Nada mejor que la cuchilla del abuelo para cortar y desgrasar cada pedazo. Qué sensación indescriptible, el filo de cada rebanada es orgásmico… ¡qué ironía! La sangre brota al paso de la hoja metálica y pareciera que le quedara vida. Pero no, ni siquiera sabemos si alguna vez la tuvo, ¿no? Con toda esta carne en el freezer vamos a tirar un invierno entero.

Ya deben estar llegando, debería sacar la basura, las cabezas van a empezar a largar olor. Tengo que idear una historia. No te imaginás lo feliz que estoy, espero poder disimularlo. Supongo que cuando me pregunten por vos les voy a decir que te fuiste con mi hermana. A ella quizás la haga empanadas de carne cortada a cuchillo, para navidad.

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