¿Qué es la cercanía? ¿Qué es la
comunicación? ¿Qué es el contacto? No lo sé. Lo único que sospecho es que
ninguno de los tres conceptos parece estar estrictamente relacionado con la
ubicación física, parecen pertenecer al mundo de la Relatividad.
Qué porquería. No entiendo qué me
impulsa a seguir insistiendo con esto de la escritura. Hace tiempo que decidí
abandonar esta salida catártica. Porque eso es lo único que puedo hacer
escribiendo: catarsis. No sería tan malo si pudiese salir de la recurrencia, si
pudiese avanzar y moverme hacia otras fuentes de inspiración. Pero acá estoy,
años más tarde y escribiendo exactamente lo mismo, repitiendo cada movimiento en el tablero.
Por momentos tengo la ilusión de
que cerré la última página y finalmente guardé este libro de arena en la biblioteca. Hasta me convenzo de que el próximo libro es otro, de que
la nueva historia que evoluciona ante mis ojos es completamente diferente, de que los
protagonistas y los paisajes son distintos. Pero no, la historia siempre es la misma.
Desafortunadamente sigo siendo una
constante imposible de despreciar.
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