domingo, 30 de mayo de 2010

Sincronía Crónica

Es apoyar la cabeza en la almohada y pensar. No voy a poder dormir. El mismo acto de acostarme basta para que la razón no pare de trabajar; aún después de haber dormido 4 horas la noche anterior, trabajar 8hs, viajar 4hs y entrenar 2hs. Inmediatamente todo aquello que no tiene solución es puesto sobre la mesa, como trabajo pendiente, acumulado. Es necesario encontrar las respuestas a estas preguntas para conciliar el sueño, es cuestión de vida o muerte. Pero enseguida entiendo que las soluciones posibles, en general, no dependen solo de mí.
¿Cómo puedo resolver aquello que no puedo controlar? No tiene solución, entonces a dormir.
Mi cabeza no me hace caso, enseguida me regala otro imposible para desarmar. Sigo intentando y no logro montar el rompecabezas, van horas de probar 5000 piezas unas contra otras, lado contra lado, color con color. No doy con el encastre correcto.
Comienzo a dormirme… me voy apagando, a medida que me desconecto siento cada vez menos de mi entorno. Me entrego. Ya caída en la profundidad no lo notaría, salvo por mi conciencia, que se agarra nuevamente de las dudas para devolverme a los sentidos que ahora están de punta. Me desvelé. Siento que mi cerebro se desbordó en adrenalina y nuevamente me desperté, es como si me hubiera asustado con un trueno, o una explosión.Qué calor que hace.

Me levanto, tomo un vaso de agua. Vuelvo a acostarme. Estoy totalmente incómoda. Todo esto que me preocupa nada tiene que ver con vos, pero en el instante en el que apoyo la cabeza, me acuerdo de lo último que dijiste… no puedo evitar caer en una sonrisa con tu pensamiento. Imagino que no estoy sola, que estás abrazándome, que también estás durmiendo y quizás soñando conmigo. De alguna manera sería como estar durmiendo juntos. Si me siento contenida quizás pueda entregarme en mente y cuerpo a Morfeo de una vez. Pero casi automáticamente hago la cuenta. A esta hora sería imposible que estemos los dos dormidos. Seguro estás levantado.
¿Qué estarás haciendo? Invento la secuencia, suena el despertador (¿te acordarás de mí a la mañana?), ni quiero pensar en lo que haría yo si no durmiera sola. Mejor asumo que inmediatamente después viene la ducha, otra vez el traje, después el desayuno, al auto y directo al trabajo. Mínimo irás acompañado por la radio. Qué improbable sería que justo esté sonando nuestra canción ahora que estoy imaginándote en el auto escuchándola. Pero más irreal sería que te acuerdes de mí en ese mismo instante en que suena y simultáneamente estoy desvelada sospechándolo.
Sucede sometimes que voy por la calle pensándote. De fondo se escucha la banda sonora de esta película que estamos escribiendo juntos; inmediatamente se me fuga la sonrisa, no la puedo contener… Especular acerca de tu sonrisa mezquina no tiene sentido… es otro rompecabezas. De todas formas la imagino involuntariamente. Con esa imagen finalmente me duermo.

Me despierto, todavía es madrugada… son las 4:30 AM. Otra vez despabilada, qué tortura. Vuelvo a recordar lo imposible, continúo luchando contra lo que no tiene arreglo. Apelo al último recurso nuevamente y te pienso. ¿Qué estarás haciendo ahora? (miro la hora otra vez, hace 10 minutos que me volví a despertar, mañana voy a ser un zombi). Te extraño, te odio. Me vuelvo a dormir.

Suena la alarma del despertador. Estoy muy cansada.

Mi secuencia. Me siento en la cama, me acuerdo de vos otra vez, sonrío. Me ducho (tarareo otra de nuestras canciones sin darme cuenta), me seco, me visto, pongo el agua para el mate y mientras prendo la notebook. Finalmente me siento a tomar el desayuno, abro Hotmail y ahí está. Un email tuyo, que casualmente mandaste a las 4:41 AM. Sonrío.

Ahora me desvelo también pensando en vos. Vos... nada. NADA. No entiendo. Eso me aterra, me pone ansiosa y me angustia; me invade. Podrías ser un asesino serial, por ejemplo. Va por ahí asesinando sentimientos. Un psicópata que busca mujeres que aguanten altos niveles de suspenso y misterio a cambio de una fantasía perfecta sostenida sobre un puente de palabras. Palabras que tienen peso. Palabras atadas a mis tobillos; y vos me empujás al agua, mirando mientras me voy hundiendo. Sabés que me estoy ahogando, pero no hacés nada. Un caso severo de desinformación aguda, creo que es una patología que puede terminarme. Sin dudas debo ser la que más tiempo aguantó. ¿Por qué te quiero tanto? ¿Cómo puede ser que con tan poco me alcance para quererte?

Te extraño más que nunca, cómo odio tu universo. Si hay necesidad de controlar, debe ser a raíz de un miedo terrible. Nada puede ser peor que mi imaginación.
Me acuerdo de lo último que dijiste y no puedo evitar caer en una tristeza profunda con tu pensamiento. Quisiera abrazarte. Te odio.

Me duermo. Estás hablando con otra. Violentamente cambia la imagen, ahora hablás conmigo, te veo, pero el foco está puesto más atrás, por encima de tu hombro se asoma ella. Nos está viendo.

Me despierto asustada. 4:50 AM. Mañana va a ser otro día perdido.

Suena la alarma del despertador. Estoy extremadamente cansada, después de todo, dormí tan poco.

Mi secuencia. Me siento en la cama, me acuerdo de vos otra vez, de la pesadilla. Esta vez no sonrío. Me ducho (al borde del llanto, decepcionada), me seco, me visto, pongo el agua para el mate y mientras prendo la notebook. Consecutivamente, como cada mañana, me siento a tomar el desayuno, abro Hotmail y no está. No hay email tuyo. Será que no tuviste el valor de decir lo que estabas sintiendo.

Suspiro, aglutinada de angustia. Sabés perfectamente que me estás matando. Me estás asfixiando lentamente. Me doy cuenta.

Hoy me acosté temprano para recuperar el sueño perdido de anoche. Me duermo.
Asustada me despierto, la cama se mueve como si alguien sentado a mis pies se hubiera levantado rápidamente y hubiera desaparecido en la oscuridad para evitar ser descubierto. Miro el reloj. 4:50 AM. Estoy empezando a creer que va a ser la hora de mi muerte. Me levanto, tomo un vaso de agua. Vuelvo a acostarme, la angustia me hace un agujero en el pecho, siento que me ahogo. Qué frío hace. Mañana no voy a poder hacer nada.

Evito pensar en vos, mitigación automática de todo pensamiento y/o sentimiento que me lleve a pensar en vos. Quisiera que me abraces. Te odio tanto. Me duermo.
Vuelvo a despertarme agitada, vuelvo a sentir que no estoy sola. Siento el alivio del que viene emergiendo del fondo y al llegar a la superficie respira.
Nuevamente evito pensarte. Me duermo.

Mi secuencia. Me levanto de la cama sin fuerzas, me acuerdo de vos, ya no puedo imaginarte. Me ducho (NADA), me seco, me visto, pongo el agua para el mate y mientras prendo la notebook. Obviamente me siento a tomar el desayuno, abro Hotmail y no está. Tampoco pudiste escribirme hoy. Estarías intentando exiliarme de tu cabeza, intentando inútilmente ahogar esos sentimientos, borrarme.

Pasada la hora del té recibo la carta esperada. Dice que percibís lo que siento aunque me oculte. Si tuvieras una idea mínima de lo que siento, me extenderías una mano, me salvarías de las mareas. Si me quisieras no me matarías excluyéndome del mundo real, encerrándome en la caja que muy cobardemente crees que controlas.


Ya estoy a punto de acostarme. Lloro de la tristeza. Me agobia el miedo, la incertidumbre. Es que no se si esta noche he de morir o no a las 4:50 AM de la madrugada del viernes, sofocada por una angustia inaguantable. Con terror a que finalmente logres lo que cada día a las 9:50 AM te proponés en vano; asesinarme.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uffh, prosa sofocante.. me gusta cuando hay frases clave que se repiten en los párrafos, o bien que la estructura del párrafo sea la protagonista y no tanto lo que dicen sus oraciones. Es como cambiar de foco por un segundo.

Todo el texto es agobiante, en el sentido de que me sentí ahí, con poco oxígeno, con pocas horas de sueño y esperando la llegada de algo que si bien me mata de a poco, lo necesito..

El gran problema de la adicción a otra persona, a su presencia, así como a veces, de forma masoquista, también disfrutamos las ausencias, sólo para poder ansiar un regreso.

Incógnita dijo...

Bueno, me alegro que te hayas sentido sofocado, quería que leyendo se sintiera lo que siente ella. Un poquito también es como si él tuviera el poder de matarla con olvidarla, cada segundo que gasta tratando de borrarla de su cabeza la acerca más y más a la muerte. Un poco tiene que ver con esta idea que ronda en el blog de matar a la persona idealizada, a esa persona un tanto distorsionada que vive en la cabeza y no es exactamente la persona real. Pero si, es difícil dejar ir a la fantasía porque uno se vuelve adicto a ella, es una idea perfecta después de todo. Ciertamente hay un duelo por hacer.
El temor de ella es ser olvidada del todo, que sin la fantasía no quede nada más, que lo que hay no alcance para convertirse en algo real. A veces uno pone sentimientos en cosas que no son reales, y es difícil aceptar que la apuesta es muy grande. Es un todo o nada. Algunos cometemos el error de apostar seguido con las estadísticas en contra, pero eso tiene que ver con mambos personales. En mi caso, creo que me gana la profesión, es como querer resolver ese problema dificilísimo que todos dejan… en el fondo uno peca de narcisista porque cree que es capaz de hacer lo que no puede ni el objeto de deseo mismo! Algunos imposibles mejor dejarlos pasar… y que se encargue un profesional de la salud! Jajajajajaj!!!