jueves, 3 de junio de 2010

No existe

Es muy injusto. Ella no sabía que quería. Sabía lo que no quería. No quería volver a sufrir, reiterar la caída de la idealidad para verla romperse en miles de fragmentos diminutos; la penosa tarea de reconstrucción de los hechos, pieza por pieza, parte por parte. Es que ella sabe todo lo que implica, la energía necesaria para armarse, para reconstituirse, el tiempo invertido. Tenía que reconocer, sin embargo, que había aprendido a entender qué era aquello que la atraía. Era casi adictivo, la fluidez de las ideas, la multiplicidad de la conciencia, la complicidad radicada en el entendimiento último. Pero era tan irreal como imposible; en la práctica impracticable. A veces creía comprender la raíz de aquellos conceptos idílicos que normalmente resultan tan nocivos para la salud mental, originados en las películas de Disney o de Hollywood en donde dos personas se conocen, se gustan, se enamoran y se juran amor eterno en un lapso de 120 min; ocurren cosas como el “amor a primera vista”, existen las “almas gemelas” y se dicen frases del estilo “estamos destinados”. Jugaba a desentrañar estos conceptos a veces.

– “Alma gemela”¿Qué carajo se supone quiere decir esa infeliz expresión? Vamos a ver qué dice la Real Academia Española (ni que los españoles fueran la gran cosa): alma (del latín anĭma), principio que da forma y organiza el dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida. En algunas religiones, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. Vida humana. Principio sensitivo que da vida e instinto a los animales, y vegetativo que nutre y acrecienta las plantas. Persona, individuo, habitante. Sustancia o parte principal de cualquier cosa. Viveza, espíritu, energía. Aquello que da espíritu, aliento y fuerza a algo. Persona que la impulsa o inspira. Y seguía.

Básicamente la esencia de las cosas. En teoría no tiene entidad física, y ciertamente me resulta inverosímil pensar en el alma de una planta. No me queda claro si puede haber alma sin conciencia; conciencia sin alma sabemos que sí, infinidad de gente enferma crucé en mi vida que cae en esa definición: “desalmado”. Tantas definiciones vagas sólo pueden querer decir una cosa... imposible delimitar lo que es el alma. Cómo pensar siquiera que se puede comprender que a falta de un alma concretamente entendida y elaborada, existan dos y encima gemelas.
Interesante. ¿Y que hay de la otra mitad de la expresión? Gemelo, la: (del latín gemellus), mellizo (nacido de un mismo parto). Gemelo originado del mismo óvulo. Se dice ordinariamente de los elementos iguales de diversos órdenes que, apareados, cooperan a un mismo fin. Pasador formado por dos piezas unidas por un pequeño vástago o por una cadenita y que se usa para cerrar el puño de la camisa. Músculo gemelo. Anteojo binocular. Par de maderos gruesos que se empalman a otro para darle más resistencia y cuerpo.

Estrictamente dos almas gemelas serían eso; dos personas con idéntica sustancia principal, hermanos originados de un mismo óvulo. Simbólicamente, el concepto presenta una paradoja. La “gemelidad” (me tomo la libertad de acuñar este término) implica esencialmente que una cosa es perfecta copia de la otra, comparten un mismo origen. Ahora bien, lo que ocurra con el fenotipo de ambos sujetos u objetos gemelos, dependerá del ambiente en el que evolucionen; con lo cuál al ojo observador no tienen por qué ser netamente iguales. ¿Estamos hablando de dos almas originadas de la misma forma, que pueden haber llegado a ser iguales o no en su evolución; o estamos hablando de dos almas originadas de forma independiente, que evolucionaron dando lo mismo como resultado? La verdad que es muy poco feliz esta expresión, para nada clara.
De modo irresponsable, dañino y poco ético, se toma el concepto de “alma gemela” para denominar una situación en la que dos sujetos son el uno para el otro, desarrollan una especie de conexión única, se comprenden en niveles no imaginados, experimentan una suerte de simultaneidad, etc. Podría seguir toda la noche. Ni más ni menos que elementos iguales de diversos órdenes que, apareados, cooperan a un mismo fin. Algunas personas se confunden con la complementación, que parece ser por definición algo muy distinto; el complemento aporta aquello de lo que se carece, la famosa frase “entre los dos hacemos uno” (con suerte un inesperado heredero). Pero bueno, volviendo a la paradoja. Es imposible el alma gemela. Dos almas no pueden tener un mismo origen, salvo el caso de los hermanos gemelos que es la única excepción. No digo que no sea posible el incesto, pero no es de eso que estamos hablando hoy. Tampoco existen dos seres iguales. El problema de este error de concepto es que uno tiende a relacionar este tipo de fenómenos (tan irreales, como mágicos y extracorporales), con la existencia de un otro especular, un otro con el mismo origen, con la misma base, por ende el mismo resultado. A partir de esa noción errada que se nos hace carne, deviene la irremediable calidad de insostenible que adquiere la idealidad; el inevitable fracaso. La desilusión de entender que por más semejante que el otro parezca, nunca podrá ser “gemelo”, nunca podrá responder como lo haría uno y tampoco nos cuidará como se cuidaría uno. Con la parte del alma ni me meto, demasiada metafísica para mi gusto. Un concepto más que dañino, horroroso. –

Así podía estar horas, días, meses; intentando invalidar la existencia de aquello.
Una vez que entienda que no hay tal cosa, que es una fabricación de la mente, una noción infantil, la incapacidad de poder distinguir donde termina uno y donde empieza el otro... la falta de conocimiento de uno mismo en su totalidad. Una vez que domine el arte de mirar hacia adentro, será capaz de mirar afuera y finalmente ver que todo aquello no existe. La diversidad de lo imperfecto resulta finalmente mucho más interesante que la monotonía de lo esperado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, a ver.. “amor a primera vista”, “almas gemelas”, “estar predestinados”... sí, concuerdo en que son frases armadas (acaso no lo son todas?) y que generalmente sólo buscan crear la idea de un amor perfecto, de carácter católico, en el cual, uno tiene que encontrar esa única persona para la cual se reservará toda la vida, y con la cual nos casaremos y tendremos nuestra progenie..
Y te acepto que lo que mucha gente llama destino es sólo coincidencia confabulada con siglos de mitos populares.

Sí creo en la complementación. Así como todos los seres de este planeta nos fundimos en una cadena casi infinita de interacciones mutuas, directas o indirectas, muchas veces nos encontramos con una persona con la cual nuestros gustos parecen coincidir, nuestras dudas parecen desaparecer y las diferencias, lejos de alejar, enriquecen.

Pero al mismo tiempo es todo química, no? So, what the hell with love & romance? Toda esa ensoñación, todo ese idilio, no es más que nuestro cerebro diciéndonos que a quien tenemos en frente es el candidato genéticamente correcto para aparearse y mantener la especie vivita y coleando. Sustancias pillas las feromonas..

"La diversidad de lo imperfecto resulta finalmente mucho más interesante que la monotonía de lo esperado." Aparte de estar de acuerdo me hizo acordar a una frase de las leyes de Murphy (casi mi libro de cabecera) que dice (en tono jocoso e irreverente) algo así como: "Prefiero un imposible probable que un posible improbable"

Incógnita dijo...

Gracias por el comment!
La verdad que esto tiene mucho que ver con lo volátil de lo platónico...
Una relación no podría alimentarse eternamente del idilio inicial, en algún momento es necesario matar la fantasía y ver si más allá de eso se elige lo real y concreto. Lo que pasa es que a veces uno carece de la madurez para entender estas cuestiones, conozco muchos casos en los que cuando la realidad no es tan satisfactoria como la fantasía, se elige no verla, y de ahí saltar a una relación no sana y enfermiza es inevitable... porque uno ve al otro como algo que no es, si viera lo que es con los huevos necesarios lo dejaría!! Entonces termina reclamándole cosas que el otro real no puede, es como tener una persona ad hoc imaginaria en la cabeza para no desechar la relación ;)
Pero no me quiero ir por las ramas…

Me parece genial esta frase "Prefiero un imposible probable que un posible improbable", pero encierra un círculo vicioso; si me quedo con lo posible improbable, el hecho de ser improbable lo hace imposible… si me quedo con lo imposible probable, si es imposible, no es probable. En fin, igual creo que hoy por hoy, estoy eligiendo sin lugar a dudas un imposible probable.