Que por más planificación, empeño, ganas, garra y creatividad que uno ponga, las cosas salen cuando quieren y cómo quieren. Las ideas a veces se adueñan de nosotros y es la peor clase de posesión (sino la única), la más difícil de vencer, porque van llenando todo hueco, tomando todo lo que no ha sido reclamado por nada ni nadie. Sin saberlo nos van colonizándo de la manera más violenta, sin vacilo, sin piedad, arrasando con todo. El cambio de paradigma nos deja catatónicos, un re-set sin retorno.
Sobre la base de la devastación, las ideas se proclaman amas y señoras del territorio que una vez fue fértil y fecundo, esperando la lluvia que de vida a los nuevos brotes; pero no pasará mucho tiempo antes de que un nuevo exorcismo nos vacíe y nos llene en un solo saque de asociación involuntaria y absoluta.
Con toda convicción puedo decir que este ciclo infinito se cumple y es regla sólo por esa idea excepcional, esa única que siempre perdura, resiste todo intento de invalidación y es mi compañera eterna.
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