Traumatólogo, miorelajantes, kinesiología, calor, antiinflamatorios, frío, elongación, masajes. Nada Funcionaba. La contractura crecía, se dispersaba, se asentaba en la rigidez absoluta. Un círculo vicioso de tensión. Llegué al período agudo y en la desesperación me dí por vencida: I give up, me ganó. No puedo luchar más contra mí misma.
1 comentario:
Excelente post.
Ay, me ha gustado mazo.
Un abrazo.
Andri
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