martes, 21 de junio de 2011

Aflojar

Traumatólogo, miorelajantes, kinesiología, calor, antiinflamatorios, frío, elongación, masajes. Nada Funcionaba. La contractura crecía, se dispersaba, se asentaba en la rigidez absoluta. Un círculo vicioso de tensión. Llegué al período agudo y en la desesperación me dí por vencida: I give up, me ganó. No puedo luchar más contra mí misma.

Cuando parecía que nada podía con ella. Unas horas de delirio y risas bastaron para descontracturar a la piedra más dura. Y no hablo de mi espalda.

1 comentario:

Andri Alba dijo...

Excelente post.

Ay, me ha gustado mazo.

Un abrazo.

Andri