lunes, 22 de agosto de 2011

Negación

¿Cómo estuvo la semana?

Bien, bien... bueno, algo así. Estuve bien hasta ayer.

¿Por qué? ¿Qué pasó ayer?

Tuve un sueño muy extraño… en realidad no me quedé mal tampoco. Sé que debe tener algún significado, pero no puedo interpretarlo.

¿Querés contármelo?

Sí, claro. Bueno. Iba caminando descalza por un campo lleno de verde. Era un día de sol increíble. No sabía exactamente hacia donde, pero tenía la sensación de ir en la dirección correcta. Sentía que todo era casi perfecto. Todo estaba bien hasta que, de repente, supe que algo raro pasaba. Comencé a sentir frío en los tobillos. Eran como agujas heladas que se me clavaban en la piel, trepándome las piernas. El frío ya alcanzaba mi espalda cuando percibí que una sombra ganaba terreno sobre mí. Giré para ver qué pasaba. Era un gigante. Enfoqué la vista y vi que era él. Lo siguiente que recuerdo es la suela de su zapato aplastándome. Ahí me desperté.

¿Cómo te sentiste al respecto?

No sé. Me aplastaron, no tuve tiempo de sentir nada.

Me refería a cuando te despertaste ¿Con qué asocias este sueño y esta falta de sentimiento?

No tengo idea. Pero lo primero que pensé cuando me desperté fue “qué bueno que nos hayamos separado en buenos términos”. Yo lo quiero muchísimo, me alegra que podamos ser amigos.

Nunca hablamos acerca de cómo te sentiste con la noticia. Sobre todo teniendo en cuenta que pasaron pocos meses desde su separación.

¿Cómo puedo sentirme? ¡Feliz!

¿Te pone feliz saber que tu ex se casa?

Sí, claro. Cuando un amigo se casa uno se pone feliz.

¿Cuándo es el día?

Mañana se casan por civil. El sábado es la fiesta.

¿No encontrás relación entre tu sueño y el casamiento?

No.

¿Esto no te molesta para nada?

En absoluto. Hasta les hice un regalo, lo ensamblé con mis propias manos.

¿Un regalo de casamiento?

Si, ya debe estar llegando. Me quedó hermoso. Lo metí en una caja con un moño rojo punzó, bien grande.

¿Qué les regalaste?

Una bomba casera.

¿Una bomba?

Sí. El detonador se dispara a los diez segundos de que despegan la tarjeta de la caja. Lo suficiente para que lleguen a abrir el sobre y leer mis felicitaciones:


Les hice este regalo con mucho ingenio y precisión

Sé que lo merecen y por ello, de corazón,

disfrutaré cuando estallen con la explosión.

"La cornuda"

2 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Bonita venganza, mi querida amiga...
Un beso enorme.
HD

Ada dijo...

Llegué aquí a través de Humberto...en fin, pienso que la venganza es algo más que inútil, pero me gustó tu relato.