martes, 29 de junio de 2010

Extraña sensación

Traté de disimularlo pero cada vez se hacía más difícil. Empecé a sentir una sensación extraña hace unos días, a la altura del centro mismo de mi cuerpo, apenas una puntada inocente. Naturalmente no le di importancia, después de todo podía ser una indigestión, producto de las costumbres alimenticias propias de las festividades cuaresmales (que por supuesto no comparto). Pero lejos de desaparecer, la sensación aumentaba en intensidad. Casi como un arco reflejo fui a poner mi mano derecha sobre el área en cuestión, cómo intentando calmar el dolor, y ahí fue cuando sentí la succión. Siendo una persona perfectamente racional, por supuesto no me imaginaba lo que en segundos iba a ver con mis propios ojos. Enseguida levanté la camisa, y para mi asombro ahí estaba. Un vacío. Se me había formado un agujero negro en el medio de mi ser.
Al principio no entendía bien de que se trataba, impulsivamente corrí a buscar a una amiga para mostrarle, después de todo, era algo nunca visto. De a poco la gente se fue enterando, todos querían sacarse una foto al lado de mi panza. Algunos inclusive sugirieron que debía hacer un video y subirlo en youtube, esto podía ser algo que me hiciera millonaria.
Pero con el correr de las horas me fui dando cuenta que el agujero negro aumentaba su diámetro cada vez mas. Evidentemente se estaba alimentando de algo. La sensación de vacío era cada vez más intensa, y llegó a ser inaguantable.
Acudir a la medicina fue totalmente en vano... no tenían idea de qué podía estar generando el crecimiento del agujero negro; y empezaron a notar que si acercaban mucho algo, enseguida era atrapado por la fuerza atractiva del mismo, y desaparecía en el infinito vacío de mi estómago.
Mi sicóloga sugirió que era el colmo del psicosomatismo, había que encontrar el origen de aquella fuerza que de a poco iba creciendo y succionaba todo a su alcance; empezaba a entender que si no lograba frenarlo, iba a terminar con todo mi universo. Al cuarto día ya nadie podía acercárseme. La fuerza atractiva era tan fuerte, que la gente debía ponerse a una distancia de unos 3 metros para poder hablarme sin ser succionados. Empecé a creer que no iba a poder revertirlo. Entonces solo pude pensar en vos. Al final, todo esto había sido para nada. Me invadía la tristeza de pensar en lo que nunca iba a poder ser.
En ese momento apareciste conectado. Inmediatamente sentí una explosión inmensa en mi centro.
Aturdida, miré hacia abajo, solo para descubrir que el vacío había desaparecido.

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